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Lineas de Investigación

Las principales líneas de investigación de la Cátedra JESÚS MARTÍN-BARBERO son:

Esta línea de investigación intenta rescatar las siempre conflictivas relaciones entre discurso y poder en la esfera de los estudios sobre comunicación social. Intentamos retomar el tradicional interés por los medios masivos desde el encuadre de la dominación, así como la producción de sentidos resultante en ese campo. Proponemos estudiar desde perspectivas socio-semióticas, sociológicas y psicoanalíticas los órdenes del discurso, así como sus efectos ideológicos y efectos de poder. Por otra parte, nos interesamos por la producción discursiva en formaciones sociales crecientemente mediatizadas y mercantilizadas; la política institucionalizada y sus transformaciones en el eco-sistema de medios actual; las redes sociales, movimientos y conflicto social; finalmente, las alteridades y las construcciones ideológicas en el marco del régimen audiovisual actual.

Esta línea se propone trabajar sobre lo popular y su enunciación en plural, a través de tres momentos en los estudios sobre las culturas populares: a) lo popular tradicional, el abordaje de los folkloristas en sociedades pre-capitalistas; b) la revolución burguesa, la configuración de estados nacionales y apropiación de lo popular por las elites letradas, así como la configuración de lo nacional-popular; y c) la mundialización del capitalismo junto al desarrollo de las industrias culturales, la desintegración de lo popular tradicional y emergencia de nuevas expresiones. Por otra parte, se procura analizar las sociedades de clases y las culturas populares; las estructuras de clases, estructuras de experiencia y regulación de las sensibilidades en procesos de larga duración: diacronía y sincronía, relacionalidad e historicidad para la interrogación de lo popular. Asimismo, se consideran el saber científico y los obstáculos epistémicos y políticos para reconocer el pensar, sentir y actuar de las clases subalternas: los riesgos de derivas miserabilistas o populistas en la interpretación e intervención; la fascinación u horror ante los rostros del objeto de estudio. Finalmente, se estudia lo popular desde América Latina, en su inscripción, apropiaciones, transformaciones y desarrollos autónomos: aproximación a los planteos de García Canclini y de Martín-Barbero en un intento para la construcción de una teoría de la cultura latinoamericana.

La línea de investigación sobre “Comunicación y ciudad” pone su acento en el surgimiento de las nuevas formas de sociabilidad devenidas de las concentraciones urbanas y sus dinámicas históricas de ordenamiento y segregación socio-espacial. Intentaremos rescatar diferentes itinerarios intelectuales que estudian los procesos urbanos como campo de referencia para la significación social: a) el impacto de los procesos de industrialización, urbanización y mercantilización en la vida social en general y en la producción cultural en particular, junto con las novedosas formas de circulación, tanto de personas como de mercancías; b) el desarrollo de los medios masivos de difusión, las transformaciones en la ciudad y reorganización del sensorium colectivo; c) la centralidad de la cultura masiva en la reconfiguración de la dinámica urbana de producción cultural, la ponderación de las relaciones de determinación en los simbolismos dominados, así como también la consideración de la autonomía de lo popular como constitución de espacios de libertad; d) las transformaciones en la experiencia a partir del desarrollo de la ciudad, los cambios en las técnicas de producción, en las tecnologías de información y emergencia de tipos subjetivos característicos, junto con nuevas formas de sobre-estimulación y anestesiamiento de la percepción social.

Esta línea de investigación se propone estudiar desde un amplio espectro de propuestas teórico-metodológicas que ha tenido una marcada influencia en la Comunicación, entre otras disciplinas, en el espacio intelectual Latinoamericano. Se puede rastrear su origen en diversas contribuciones del marxismo occidental, en una línea que puede incluir a Benjamin, Luckacs, Gramsci y la Escuela de Franckfurt, a la que luego se sumó decisivamente el trabajo desarrollado en el Centro de Estudios Culturales Contemporáneos, fundado en 1964 en Birmingham, Inglaterra. En América Latina se desarrolló especialmente desde finales de la década de 1970, con la experiencia de lo popular y la vida cotidiana como interés de estudio, y una preocupación por el cambio social como uno de sus puntos de apoyo. Este abordaje se ha inclinado, en una arista, por el desafío de pensar la comunicación desde la cultura (y la cultura popular), y en la otra, por atribuir especial importancia a los contextos históricos para comprender los horizontes de simbolización y significación que enmarcan los sujetos. Entre sus características se pueden señalar a) la transdisciplinariedad en su apuesta teórica y metodológica; b) la centralidad de la crítica en su análisis; c) el interés central por examinar las imbricaciones entre las estructuras sociales y las formas y prácticas culturales; y d) la importancia del poder, la hegemonía y la cultura para comprender los procesos comunicativos.

Como un desprendimiento específico del abordaje anterior, esta línea de investigación se propone analizar las maneras en que los sujetos se relacionan con los medios de comunicación, con un acento puesto en el lugar de la recepción social de los productos y discursos mass-mediáticos. Se interesa, de manera diversa, por los usos de los medios, los estudios de las audiencias, y por el consumo cultural, entendido en un sentido amplio. Originalmente, estos estudios emergieron en América Latina a través de una crítica a las industrias culturales, y a la capacidad de estas para efectivar su dominación. Los sectores populares ocuparon un nivel central de análisis, a través de un rescate del horizonte de significación desde el cual ellos percibían los mensajes hegemónicos. En la actualidad, la nueva conformación de la ecología mediática presenta nuevos desafíos para especificar las características del tradicional sujeto-receptor y de las audiencias mediáticas; se ha producido una redefinición de la recepción (y producción) de los mensajes. Este marco nos propone nuevos desafíos teóricos y metodológicos. Proponemos, de manera general, trabajar sobre los algunos de los siguientes aspectos: a) los usos sociales de los dispositivos comunicacionales y su relación con la práctica cultural; b) las resignificaciones, negociaciones y resistencias a los mensajes mediáticos; c) la recepción y el consumo-producción cultural en un contexto crecientemente transmediático; y d) las diversas maneras en que se conforman actualmente las audiencias.

Esta línea de trabajo se preocupa por el estudio de las mediaciones sociales. El concepto ha de mediación había tenido un desarrollo en las ciencias sociales y en las humanidades desde la psicología, la teología o la sociología. Desde la década de 1970 es incorporado a la Comunicación a través del trabajo de Manuel Martín Serrano y luego el de Jesús Martín Barbero, Guillermo Orozco Gómez, entre otros. En un principio, daba cuenta de los sistemas de regulación institucionalizados que operan a nivel cognitivo y permiten dar un orden a un conjunto de hechos o de cosas pertenecientes a planos heterogéneos de la realidad. En la obra de Martín Barbero, el concepto de mediaciones da cuenta de la articulación que se da entre medios masivos, las lógicas cultural-populares y los modos de lo político. Eso implica que para la comprensión de lo popular-masivo es necesario indagar en los los re-conocimientos (que son culturales) y no sus conocimientos (que son ilustrado-escriturales). Este trabajo ha descrito y analizado las modernidades de lo latino-americano, esas que son híbridas y mutantes pero potentes desde lo creativo y el arte. Esta perspectiva pone a la cultura y el conflicto en el centro del análisis comunicacional, destituye la esencialidad del mensaje y la centralidad de los medios masivos. En la actualidad, esta línea de estudio sirve también como caja de herramienta teórica para las investigaciones sobre la incorporación y los usos de las tecnologías, así como sobre la comunicación digital. Aquí ha cobrado importancia, entre otras muchas propuestas, el trabajo de Carlos Scolari con su concepto de hipermediaciones.

Esta línea de trabajo intenta tematizar la configuración de la comunicación social como campo específico de estudio científico. Las condiciones de posibilidad de una temática de estudio para esta disciplina están marcadas por la historia de sus encuadramientos previos: las discusiones y presupuestos académicos que la han moldeado, así como la historia social, cultural y política, que han definido su campo de significación. La velocidad del cambio en los medios y las mediaciones de vida cotidiana nos exige preguntarnos hoy por el sentido adquirido por ese objeto particular de indagación.